jueves, 15 de noviembre de 2012


             El Desafío
       Yo censuro y corrijo tus leyes para que se adapten a mí; en vez de mirarte a ti,
               Busco la aprobación del hombre, y por naturaleza soy idolatra.
              Señor, mi principal propósito es que mi corazón vuelva a ti. Convénceme de
              Que no puedo ser mi propio dios, ni labrar mi propia felicidad; ni puedo ser mí
              Propio Cristo para restaurarme el gozo, ni puedo ser mi propio Espíritu, que me
              Enseñe, me guié, me gobierne.
              Ayúdame a comprender que la gracia hace todo esto mediante la providencial
              Aflicción, porque cuando mi crédito es el dios, tu me abates;
              Cuando las riquezas son mi ídolo tú me la quitas;
              Cuando el placer es mi todo, tú lo conviertes en amargura.
              Quítame la mirada errante, el oído curioso, el apetito avaro, el corazón carnal.
               Muéstrame que ninguna de estas cosas puede sanar la conciencia herida, ni
               Sostener una estructura bamboleante, ni detener a un espíritu que parte.
               Entonces, llévame a la cruz y déjame allí.
                                                    *Desafió a Servir, Charles R. Swindoll Ed. Betania

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