sábado, 1 de diciembre de 2012



NO HAY VACANTES

        Tal vez esta sea una carta abierta a las miles de personas en el mundo que hoy deambulan golpeando puertas, esperanzados en que un día de estos las cosas van a ser diferente. Nadie en estos momentos desea  que alguien venga a darle una lección de cómo preparar una buena ficha de un empleo; ya que es uno mismo el que lleva en sus lomos la experiencia tan triste de darse con cartel como estos, una indeseada realidad. Hablo como protagonista de una historia cercana, de la argentina sombría del 2001. Cuando no imaginábamos llegar al limite de nuestras expectativas, cuando la verborragia no bastaba para convencer a un empleador que solo te escuchaba por cortesía. Mi esperanza de encontrar empleo era como una paloma que me acompañaba cada mañana hacia mis destinos inciertos, direcciones ilusorias, mi quimera diaria de soñar con volver a casa con una buena noticia. Alegrando a mi familia, imaginando que todo había terminado. Pero la paloma que me acompañaba en mi esperanza, volaba en mil pedazos y sus plumas las llevaba el viento…y yo me encontraba sentado en una plaza ordenando mis pensamientos, mirando la gente pasar y me volvía invisible para todos. A nadie le interesaba mi desesperada situación, el agobiante afán de cumplir el rol de jefe del hogar era una opresión constante, por no poder cumplir con las obligaciones básicas que implica sostener una familia. Comprendo a cada joven frustrado, a cada adulto que es excluido por su edad, a los que se sienten estafados por un gobierno determinado;  porque lo viví, se de lo que hablo, por eso quiero animarte desde mi lugar, no pierdas las esperanzas, no permitas que tus sueños sean enterrados en un basural burocrático. No eres una estadística, revélate a ser una victima del malabarismo económico. Vales más que aparecer en fotos de desempleados, sostente en la tormenta. No será sencillo, es una etapa dura que te dejara una lección de vida, si es que puedes comprender lo que quiero decir.
Hablo de privación, sacrificio y paciencia. Algo que no puedes comprar con dinero.
Hablo de hambre, de soledad y tiempo. Lagrimas…tu esperanza vale lagrimas que nadie desea secar, porque eres invisible para muchos. Aquellos que tienen un mejor pasar que tu, seguramente ya no te frecuentan. Lugares que disfrutabas hoy son solo recuerdos en fotos de risas y festejos. Tiempos que se han disipado en tu retina y todo parece igual…que nada parece cambiar por el momento. Cuando ya pensabas que no podrías estar peor, llega otro golpe que te derriba.
Pero te animo a que te levantes…abre tus ojos y mira que cuando la noche es mas oscura y mas pesada, son señales del amanecer que esta llegando.
Todo pasara como una tormenta de verano, y el paisaje tal vez sea una devastación dolorosa, pero fuiste hecho para este tiempo, míralo por este lado, tu integridad y tus valores  habrán creado un perfil desconocido para ti. Un hombre, una mujer de convicciones, que no acariciara sus cicatrices para volver a llorar, sino para recordar que a pesar de ellas vives para enseñar a la próxima generación, como sostenerse en la tormenta.
Amanecerá y todo será diferente…espéralo. Que Dios te bendiga.

David Fernandez


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