lunes, 24 de septiembre de 2012






Jóvenes adoradores en espíritu y verdad   
(San Juan 4:24)
      Alterar la forma de algo que es visible, físico, puede parecer algo más probable de realizar, que aquello que es invisible, que no se ve. Para esto es necesaria una acción sobrenatural.
¿Cómo se puede alterar la forma interior, establecida en muchos casos por elección personal?...todo tiene un precio.
                                 Se quiebra la tradición.
                                 Duele a nuestra religiosidad.
                                 Lastima el legalismo.
                                 Abofetea nuestra ética.
                                 Es el desarraigo sobrenatural
                                 que vive latente en lo más profundo del ser…
                                 con las maletas preparadas.
¿Quién se atreve a pagar este precio?
      Cuando la palabra nos examina, busca encontrar  una verdad inmutable inspirada por el mismo Espíritu: “El amor de Dios”, y…sin amor, no hay poder valedero.
Los avivamientos pasaran, dejaran de ser, pero quedara su huella “la invocación del nombre del Señor para salvación”.
Entonces se revelara el amor de Dios al hombre a través de Jesucristo, este será el mensaje por excelencia  en los postreros días.
¿Buscamos ser llenos del Espíritu?...
…busquemos ser llenos también de la palabra.
¿Buscamos ser llenos del Espíritu Santo?...
…busquemos ser llenos también de Cristo.
Finalmente, seamos llenos del amor de Dios, porque será lo único que permanecerá y aun hoy esta por encima de la fe y la esperanza, en medio de una humanidad en la que cada día, muchos jóvenes mueren sin salvación.
     Solo el amor de Dios quedara, cuando ya nada se  manifieste en el mundo, y tengamos que reconocer  que el secreto de la unidad del pueblo de Dios, era caminar todos juntos, por este camino aun más excelente. (1Cor. 12:27-31)
Profecías, lenguas y misterios, cesaran,…
                                                                    …El amor nunca deja de ser.

Fragmento tomado del libro "El beso en la mejilla" autor David Fernandez


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