miércoles, 1 de agosto de 2012


  
ALICIA EN EL PAIS DE LAS LÁGRIMAS                                                                                                        Agosto 2009

     Ella lo recuerda bien era un acontecimiento familiar, hace dos meses atrás a fines del mes de junio, con los preparativos, la torta...el regalo. Fue un sábado en que le festejaron el cumpleaños a  Santiaguito. Quien lo hubiera pensado...había pasado tan rápido el tiempo;  cuesta creer que el año próximo; el  cursara su primer año escolar.
     No fue sencillo, no para Alicia, que aun convive con el estigma de la injusticia, que le robo una parte de su vida. Pero mañana todo puede ser diferente...en los tribunales...
...Alicia se peina pacientemente, disfruta hacerlo, frente al ventanal que da al jardín del fondo de casa, desde donde puede ver a su pequeño jugar con la pelota.
 El sol calienta tímidamente la habitación colándose entre los árboles que ya han perdido las hojas. Su cabello esta húmedo…ella siente lo que toda mujer en esta ceremonia, se siente con un atractivo extra; que la hace aun más bella. La intimidad no acepta boicotear las mascaras. Somos tal cual nos vemos a puertas cerradas, lo que se ve en publico es una mentira a nosotros mismos. Hace instantes alguien le pregunto, el porque de sus ojos enrojecidos, ella  dijo que le había entrado jabón y están así por eso.
     Pero es mentira...ella había estado largo rato llorando bajo la ducha. Sus lágrimas se colaron por la alcantarilla. Nadie lo sabrá.
Sus movimientos se detienen abruptamente, cuando ve un retrato en la pared, entre tantas fotos, esta ella abrazada a su novio; piensa... ¿Cómo  es que hará mañana para esbozar una sonrisa genuina y que nadie se de cuenta de su tristeza?  Que aun no puede contener el brote incesante de la fuente de su dolor… que vivirá marcada por una tragedia y que cada fin de año llorara, agradeciendo a Dios por estar viva. Y que cuando pasen algunos veranos tal vez, bajo la sombra de los árboles que hoy no se menean porque están desnudos; le dirá a su hijo, que gracias a el… ella pudo vivir.
   Corazón pequeño, candido, adolescente, así era Alicia pero hoy... incapaz de olvidar, si tan solo pudiese olvidar.  Alicia, piensa y vuelve a la página anterior  de algunos años atrás, por inercia…


 “... ─ ¡Papi!...dale…déjame ir, voy a estar bien
  ─  Ali,… no se…todavía falta…
  Horacio por momentos es indeciso, su desconfianza se genera en  el azar a la vuelta de la esquina.
   Como todo padre se preocupa con motivos implícitos. La tarde siempre lo encuentra en un pequeño lugar de la casa, donde a manera de refugio restaura lo que aun puede ser usado. Una silla que hace mucho ruido, o una repisa dañada que necesita la mano de un improvisado carpintero. 
  Alicia aprendió a discernir cuando es el momento en que su padre aun no regresa de la nube donde esta ajeno a la realidad, que cuando esta en paz con sus pensamientos es cuando pisa suelo firme, desciende; esta en casa.
  Lo abrazo por detrás, sus mejillas se aprisionaron y finalmente le dio un beso.
─ Pa´, te quiero mucho…
─ ¿Por qué será que  sospecho que ese beso viene con un pedido extra? ─ Le dice sin mirarla, como hablando a su herramienta.
─ Dale papi, no voy a ir sola,  voy con Sergio, nos llevan sus tíos, nunca fui a un recital en vivo…va a estar todo bien, ya vas a ver…tenemos las entradas.
─ Bueno…creo que siempre supiste que te iba a dejar ir ¿no?, después te voy a recomendar algunas cosas.
─ ¡Gracias papito lindo!─ fue una explosión, su grito fue estridente  y su  segundo abrazo, fue más fuerte que el primero.
Horacio mira por sobre su hombro a Alicia, su única hija, la ve hablando por el celular, se sonríe por el resultado de una simple autorización paternal y menea su cabeza.
Corazón pequeño, adolescente ¿tanta alegría le dio mi palabra? ─ piensa ─ ella quiere hacer lo que hacen todas, una manera de ser torcida a su personalidad por las costumbres de su edad. Todas quieren ser todas, vestirse como todas, hablar…ser o parecer ¿tanto les cuesta ser ellas mismas?
Alicia tenia en aquel entonces 16 años, su mundo adolescente se nutre de modelos que los medios de comunicación les venden y que terminan por dar a una generación, las pautas a seguir. Pero a ellos no les importa si son buenas o malas. Seguir la manada...esa es la consigna.
Entre aquellas cosas que alentaban su semana, estaba el recital de su banda de rock preferida, nunca había estado en uno y su novio la llevaría a cumplir su sueño.
Pero los sueños a veces pueden ser interrumpidos involuntariamente.
─ Hola ¿Sergio?...soy yo Alicia... eeeeh...nada...que no te enojes por favor, pero surgió un imprevisto...
Pausa...
─ Nada... que no me siento bien, y no creo poder ir al recital, estoy re-mal, estuve vomitando toda la noche, algo me debe haber caído mal al estomago, por favor perdóname.
─ Esta bien, no te preocupes... ¿queres que me quede con vos y no vaya?
─ ¡NOOO!...cualquiera...anda vos y divertirte, yo voy a estar bien ya se me va a pasar, pero tengo que estar en cama...Sergio... ¿no te enojas no? ─ Alicia trata de no imponerse caprichosamente, aunque lo era, pero no quiso inducir sobre los planes de una noche que se venia anunciando como una buena fiesta.
La noche llego imperiosamente como el preludio de una tormenta devastadora a través de un llamado telefónico.
─ Buenas noches ¿familia Sotomayor?
─ Usted no me conoce, soy el padre de Sergio, en fin.... su hija es novia de mi hijo, yo sabia algo de que iban a ir a ver un concierto de rock, quisiera saber si mi hijo fue con su hija o esta allí ¿hola?... ¿hola?
─ Si, perdón... me quede pensativo, es que ella no fue porque estaba muy descompuesta, pero ¿no iban con un pariente suyo?
─ No... eso parece que era mentira, el me había dicho algo diferente, pero bueno, en fin...
     Lejos estaba el padre de Sergio de imaginar que en minutos mas con su rostro aterrorizado frente al televisor soportaría un golpe sin derecho replica. Se desataría en su corazón  la frenética carrera en búsqueda de su hijo.
     Alicia sale con sus padres hacia capital. El lugar es un caos organizado por el infortunio, nadie devolverá las entradas, nadie devolverá la alegría. Un recital que puso un precio extra a una función macabra, el precio de las lágrimas  no la pagaran los organizadores. La imagen televisada es una postal de una guerra despareja, los jóvenes cuerpos  yacen en el umbral de un país que los observa espantado en vivo y en directo,  la republica del terror arde en llamas y ahoga el grito que fenece por el humo....Alicia esta sentada en el pavimento, frente al lugar donde fue el recital mirando a la nada, pensando en la nada, acaricia su vientre, Sergio esta a su lado sin vida.
Nadie lo sabe, no pudo decírselo  a el, lleva 10 semanas de embarazo, la ironía del destino, un hijo que llegara, sin esteriotipo, luchando por vivir; rompiendo códigos de supervivencia. No conocerá a su padre.
En la Republica Cromagñón...Alicia llora.”
   
 Había pasado el cumpleaños de Santiaguito, Alicia sigue su vida con esperanzas de encontrar un lugar mágico en su alma  que le de el consuelo a su corto pasado. Ya no tanto por ella, porque  aprendió a asumir sus responsabilidades, pero la memoria del padre de su hijo lo reclama. Desea creer que aquel día llegara, que la justicia de la ley la fundirá en un abrazo ahogado con su pequeño. Solo hay que esperar la sentencia. Solo abra que ir, junto a todos aquellos que fueron obligados a ser ciudadanos de la republica del terror sin merecerlo.
Sentada en medio de la gente que espera el fallo, se ha quedado mirando un punto fijo frente al blindex que separa a las dos partes. La gente, en una tenue y casi imperceptible imagen se refleja en aquel impenetrable vidrio. Pero sus rostros cambian, para ella. Esa imagen se transforma, para ella, en su imaginación  en los chicos que han llegado desde el once, para escuchar el veredicto. Pero se disipan, el suspiro de su alma se esfuma, es volátil, porque lo había imaginado.  Camina hacia fuera, a la calle, de regreso a casa, pensando que todo pudo haber sido diferente. Si…pudo haber sido.
     Dicen que la vieron salir, aquel día tan esperado del palacio de Tribunales, abrazada con su hijo...llorando...por la injusticia de una ley ciega, que anda a tientas derribando lo que este a su paso. Por la decepción de tener que cerrar las puertas al pasado,  de manera desprolija....déspotamente. La mala praxis jurídica no tiene figura legal, por eso, los culpables... son inocentes.
Los inocentes ya no están.
El único temor de Alicia es pensar que hay un asesino serial llamado “impunidad”, que ha quedado en libertad. Que tiene en su macabro historial, el haber acabado con la vida de 194 jóvenes y camina  a cara descubierta; mientras la ley lo saluda  levantándole el pulgar y guiñándole un ojo.
     Dicen que la vieron sentada en un banco de la plaza Lavalle aquella tarde, en una animosidad recreativa de imágenes en blanco y negro, de una tarde de hace ya casi seis años, en que se descompuso, sin saber que su pequeño salvador la detuvo en su hogar. Para vivir recordando el valor de un ser, y que las casualidades no existen, por lo menos para ella.
     Finalmente se fueron caminando al caer la tarde, tomados de la mano.
Corazón pequeño, candido y adolescente...así era Alicia...en el país de las lágrimas

Relato breve, autor: David Fernandez  
Basado en hechos reales.


El incendio de Republica Cromagñón (Argentina)ocurrió el 30 de diciembre de 2004 durante un recital de la banda de rock Callejeros, cuando una bengala prendió fuego la mediasombra del techo del local y generó gases tóxicos.

El incendio provocó la muerte de 194 personas y mil heridos, en su mayoría jóvenes. En el primer juicio, que concluyó el 19 de agosto de 2009, Chabán fue condenado a 20 años de prisión, que finalmente fueron 8 años, el manager de Callejeros, Marcelo Argañaraz, y el ex subcomisario Carlos Díaz, a 18 años, mientras los músicos de la banda fueron absueltos.

La Cámara de Casación recalificó los hechos, redujo las penas y condenó a los músicos a cuatro y dos años de arresto, lo que todavía no quedó firme.


1 comentario:

  1. desde todos los ángulos, para reflexionar, original relato muy realista.

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