martes, 14 de agosto de 2012








Así que, amados, puesto que tenemos
tales promesas, limpiémonos de toda
contaminación de carne y de espíritu,
perfeccionando la santidad en el temor
de  Dios.
2 corintios 7: 1



Jóvenes


             No se tu lugar, me refiero al sitio en  donde vives y cuales son las costumbres que predominan en la comunidad en la que habitas.
Cada nación, cada ciudad, cada individuo tiene un perfil afectado por su entorno. En un mundo globalizado, las malas acciones contextualizaron el común denominador de cada hombre y cada mujer. El pecado, el mal, es universal, en cada esquina, en un abrir y cerrar de ojos cualquiera echa a perder años de construir su felicidad. El pecado no simpatiza con nadie que practique algo bueno, satanás esta dedicado en  arruinar tu futuro desde tu presente y para esto se ha dirigido al “grano”, es decir al punto en que te conviertes fuerte si es que descubres el potencial que va a espantarlo y a alejarlo de tu alrededor; haciéndolo huir y desistir de molestarte por el tiempo suficiente en que tal vez te encuentre descuidado.
          Se que tu tiempo es valioso y que tal vez ya tienes inmediatamente algo que hacer, pero si llegaste hasta aquí es porque alguien permitió que un punto de inflexión marque un antes y un después de leer esta nota.  
       Irremediablemente, para abordar este tema debemos ir al principio, al inicio de toda la historia, ¿donde comenzó todo?... en edén. Y no creas que si tu o yo hubiéramos estado allí, las cosas hubiesen salido mejor, antes creo que peor hubiera sido ¿tu que crees?  En el huerto de edén, todo era bueno, estaba  preparado para que el hombre hiciera una buena administración de lo que Dios había creado. Pero allí aparece satanás, buscando arruinar el futuro del hombre trabajando en su tiempo presente.
“¿Con que Dios les ha dicho: No coman de todo árbol del huerto?
Satanás  buscaba cambiar este pensamiento fresco en la mente de los dueños de la tierra, contaminándolo con un pensamiento independiente del creador, y lo consigue. Ahora bajo desobediencia se esconden de aquel que esperaba otro resultado de ellos. No se escucho en ningún rincón del huerto la palabra “perdón”, “lo siento”, “estamos arrepentidos”. Porque estaban cubiertos de vergüenza, estaban sepultados en las culpa de haber fallado y acto seguido el juicio de Dios para la trasgresión.
Así es que en la próxima imagen ellos están fuera del paraíso Adán y Eva desalojados, con sus maletas en un duro camino que recorrer.
Así trabaja el diablo,  usando la misma estrategia  de combate, atacando la mente, incitando al mal, contaminando la carne y el espíritu de incrédulos en el conocimiento de Dios y también de aquellos que han abrazado la fe en un momento de sus vidas, pero que aun no han aprendido que no se puede servir a dos señores. Es necesario saber que en el momento en que nacemos a una nueva vida en Cristo somos transformados al punto en que nuestros pecados son borrados, Dios no los recuerda mas y dice su palabra que estos son arrojados “a lo profundo del mar”,¿ Que te parece?
Comenzamos de cero, Cristo nos justifica delante del Padre, y el Espíritu Santo nos lleva a una relación con
Dios buscando desarrollar el atributo que el posee y sin el cual nadie podrá verlo…La Santidad.
¿Atrapado por las drogas? ¿la fornicacion? ¿el adulterio? La pornografía es la nueva prostitución que no admite tus credenciales y sea quien sea el que incursione en este mal obtendrá los mismos efectos perturbadores en su espíritu y en su carne, sea cual sea el nivel de espiritualidad de la que se puede presumir. El consumo virtual de un pecado con daño real atormenta la conciencia, hundiendo a cualquier sujeto a la adicción dañina de lujuria. Tus costumbres se han formado en la calle, tus argumentos también, la culpa te inhibe del arrepentimiento, no hay manera de volver a Dios, no lo deseas, no por el momento. Tus pensamientos han cambiado, porque han cambiado las reglas, es más sencillo perderse en la oscuridad que permanecer bajo la luz. Allí esta al descubierto nuestras raíz de pecado, “escondidos de Dios” buscando justificar nuestras malas costumbres. Es una lucha despareja, una generación que persiste en deteriorarse a si misma, lo prohibido seduce al punto de ganar simpatía en los jóvenes sin ningún esfuerzo. Parece ser que a la juventud nadie le vende nada por la fuerza, tan solo que les aconsejen que aquello que es dañino para su mente y para su cuerpo y no les conviene, ya es suficiente.
¿Como contrarrestar esta perdida gradual de la santidad con la que somos investidos inicialmente?
Perfeccionando aquello que finalmente Satanás no puede soportar: La santidad en el temor de Dios.
Es una conducta de vida que nos lleva a amar con  suma reverencia las cosas sagradas, aquello que nos fortalece en nuestro espíritu y limpia nuestra carne de las cosas que todavía son practicas ocultas a los ojos de los  que nos rodean. Tal vez es de conocimiento público que te reconozcan por una mala vida. Pero la oportunidad esta, si llegaste hasta aquí es probable que sin darte cuenta estuviste bajo una luz que te muestra tal cual eres y como no quiso Dios que terminaras. Por eso te invito a esta aventura diaria de sortear cada ataque del enemigo con destreza bíblica, tomándote de  las promesas que la palabra de Dios nos da como garantía de victoria. ¿Sabes que? La palabra de Dios dice  a través del apóstol Pablo a Timoteo, su discípulo: “…huye de las pasiones juveniles” 2 corintios 2:22… ¡Timoteo era un muchacho! Con las mismas pasiones que hoy te ganaron la pulseada y te han cubierto de culpa. No deseas hablar de Dios y mucho menos de santidad, porque en algún lugar tu camino fue cambiado, te volviste independiente para pensar, independiente para decidir que es lo mejor para tu vida. Las modas pasan, pasan las costumbres, pero la santidad es una condición que va en contra del pensamiento de muchos de los que te rodean, en una sociedad permisiva de una cultura “todos lo hacen” invitándote a seguir la corriente de este siglo.
      Dios tiene planes para tu vida, y muy buenos, por eso dice la palabra de Dios en la epístola de Juan  capitulo 2 versículo 1
"Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiera pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo"

Habla con Jesús, dile cuanto te cuesta mantener tu vida en santidad, comienza por cambiar la culpa por arrepentimiento, permite que el agua de vida llene tu vida interior al punto de limpiar las impurezas. Pelea por lo que Dios te ha preparado, no permitas que tu vida termine lejos de aquel que espera otro resultado de ti. Tuviste tu edén y sientes que la vergüenza y la culpa te han sepultado¿Te seguirás escondiendo?
       Hoy puedes  comenzar una nueva etapa de tu vida solo tomando de sus promesas, practicando, desarrollando y perfeccionando la santidad sin la cual nadie vera a Dios.

                                                                           


Resumen tomado de "En busca de la santidad perdida"    mensaje dado por David Fernandez
viernes 10 de agosto de 2012 

No hay comentarios:

Publicar un comentario